En una ocasión, allá
por 2007 con motivo de unas conferencias en la Universidad Autónoma
de Madrid sobre la transición, el político Francisco Frutos hizo
una encendida apología de la España Federal. Su intervención,
contrariamente a las de sus compañeros de mesa Enrique Mújica y
Rodolfo Martín Villa que se ciñeron al tema que motivaba la
conferencia, provocó los encendidos aplausos de la audiencia. El
ponente no precisó en ningún momento el contenido de lo que decía,
cosa que pareció no extrañar al público que se limitó a aceptar
dócilmente su discurso.
Ayer, en su intervención
parlamentaria con motivo la investidura de Mariano Rajoy, Rosa Díez
justificó sus posiciones claramente centralistas si tomamos como
criterio el estado de las autonomías actual, declarándose
partidaria de una España Federal.
El concepto de España
Federal goza pues de un aura de prestigio que es compartida por
diversos elementos del panorama político español. Se diría que se
tiene una concepción ideal de lo que sería una España federal, una
España en la que todos viviríamos en igualdad fraternidad y
libertad.