Tweet
Ayer, 27 de julio de 2012 tuvo lugar la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos celebrados en Londres. Como suele ocurrir con estas ceremonias, resultó una buena muestra de concepto que el país organizador tiene de sí mismo, pues las instituciones nacionales se ocupan de supervisar y aprobar el lujoso espectáculo que va a resultar un escaparate visual y propagandístico ante el mundo entero.
La ceremonia se inició con un señor con bombín inglés recitando a Shakespeare en una bucólica colina, para acto seguido dar paso una espectacular representación de la revolución industrial; burgueses vestidos a la manera decimonónica supervisaban el proceso mientras obreros de ennegrecidas caras hacían brotar del suelo chimeneas y factorías. No faltó representar a las Trade Unions para dar quizá un toque políticamente correcto al espectáculo, ocupándose de los obreros y su bienestar.
Después de esta parte, eje fundamental de la ceremonia, se rindió homenaje a la literatura de cuentos infantiles en la que no faltó la autora de Harry Potter leyendo un fragmento de uno de sus libros.
28 de julio de 2012
5 de julio de 2012
Filósofos contracorriente
Tweet
Todo régimen construye un sistema ideológico de defensa que le impida ser destruido. Este supone cerrar el paso a quien abiertamente contradiga los dogmas fundamentales de dicho régimen; si no en el plano de la legalidad propiamente dicha, si en el de la corrección política.
De este modo, es normal que la corrección política condene una serie de actitudes que puedan poner en tela de juicio los dogmas fundamentales en que dicho régimen se sustenta en el plano ideológico por un lado, así como aspectos fundamentales para la supervivencia de dicho régimen como el mantenimiento de su soberanía o su integridad territorial por otro.
En lo que atañe a lo segundo, siempre será políticamente incorrecto atacar la integridad territorial del estado en el plano nacional que envuelve al conjunto de las partes siendo condenado a jugar un papel minoritario aunque con representación en las instituciones políticas.
Todo régimen construye un sistema ideológico de defensa que le impida ser destruido. Este supone cerrar el paso a quien abiertamente contradiga los dogmas fundamentales de dicho régimen; si no en el plano de la legalidad propiamente dicha, si en el de la corrección política.
De este modo, es normal que la corrección política condene una serie de actitudes que puedan poner en tela de juicio los dogmas fundamentales en que dicho régimen se sustenta en el plano ideológico por un lado, así como aspectos fundamentales para la supervivencia de dicho régimen como el mantenimiento de su soberanía o su integridad territorial por otro.
En lo que atañe a lo segundo, siempre será políticamente incorrecto atacar la integridad territorial del estado en el plano nacional que envuelve al conjunto de las partes siendo condenado a jugar un papel minoritario aunque con representación en las instituciones políticas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)