28 de julio de 2012

Ceremonias inaugurales de Londres 2012 y Barcelona 92



Ayer, 27 de julio de 2012 tuvo lugar la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos celebrados en Londres. Como suele ocurrir con estas ceremonias, resultó una buena muestra de concepto que el país organizador tiene de sí mismo, pues las instituciones nacionales se ocupan de supervisar y aprobar el lujoso espectáculo que va a resultar un escaparate visual y propagandístico ante el mundo entero.

La ceremonia se inició con un señor con bombín inglés recitando a Shakespeare en una bucólica colina, para acto seguido dar paso una espectacular representación de la revolución industrial; burgueses vestidos a la manera decimonónica supervisaban el proceso mientras obreros de ennegrecidas caras hacían brotar del suelo chimeneas y factorías. No faltó representar a las Trade Unions para dar quizá un toque políticamente correcto al espectáculo, ocupándose de los obreros y su bienestar.

Después de esta parte, eje fundamental de la ceremonia, se rindió homenaje a la literatura de cuentos infantiles en la que no faltó la autora de Harry Potter leyendo un fragmento de uno de sus libros.


Se hizo gala del conocido humor británico después a través de un montaje en que la reina era lanzada en paracaidas al estadio, custodiada por James Bond, y de la aparición de Rowan Atkinson, famoso intérprete de Mr Bean.

La última parte se dedicó al pop y rock británico, así como a homenajear al considerado como padre de internet Tim Berners-Lee.

En definitiva, se trató de proyectar al mundo la imagen de un país que ha contribuido grandemente al progreso tecnológico de la humanidad por medio de la revolución industrial y de Internet, y a la cultura popular por medio de los relatos infantiles y las aportaciones a la música pop.

Aunque no se aludió que yo recuerde de manera explícita al imperio colonial,  esta parte del pasado inglés estaba presente, pues es indesligable del proceso de industrialización, la cual es, ni más ni menos, un símbolo de la época de mayor poderío británico.






Las Olimpiadas de Barcelona 92 ofrecieron un espectáculo inaugural bastante distinto, basado en la figura de Hércules. Éste, según la mitología fundador de la ciudad condal, fue representado separando los continentes de Europa y Asia, y acometiendo dicha fundación.

La gala estaba imbuida en una estética mediterránea, como mediterráneos son los temas mitológicos que se representaron. El arte pictórico español, quizá considerada en el mundo entero la rama en la que España ha hecho más aportaciones a la "cultura universal" estuvo presente por medio de alegorías a Velazquez, Dalí, Miró etc, con la presencia del arquitecto Gaudí en la propia plasticidad de los bailarines que representaban el mosaico de olas del Mare Nostrum.

Montserrat Caballé puso broche a la ceremonia con una actuación que según lo previsto, debía haber realizado a dúo con Freddie Mercury, cosa que no pudo suceder por su fallecimiento unos meses antes.

Dos maneras de proyectar una imagen al mundo de dos naciones con un pasado imperial de importancia transcendental, y que a través de ellos han determinado totalmente la actual forma política del globo, y que lucharon entre sí por el dominio del Atlántico. Una, representando aquello que constituyó el punto álgido de dicho imperio. La otra dando por completo la espalda al imperio que constituye su pasado más evidente, y en el cuál han de encuadrarse las mayores aportaciones de España, perdida en milenarias alusiones al Mediterráneo y al panteón de dioses pictóricos españoles debidamente homologados.

No hubo lugar en Barcelona para la Pinta, la Niña y la Santa María.   




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